El domingo 24 de mayo de 2026 celebramos la fiesta de Pentecostés. Con ella concluimos este tiempo largo de la celebración de la Pascua.

Las personas alargamos nuestras celebraciones cuando son importantes para nosotros. Para un cristiano, celebrar a Cristo resucitado es el acontecimiento trascendental de nuestra fe. Pero cuando acabamos una celebración debemos retomar la vida con una fuerza y una vitalidad nueva. Esto es lo que ocurre con nuestra vida cristiana. Hemos tenido la fuerza celebrativa y de vida de la Pascua, ahora, como personas comprometidas, debemos hacer vida cotidiana lo que hemos vivido y celebrado. Para poder realizarlo, el Señor, nos manda su fuerza, su Espíritu, y como aquellos discípulos el día de Pentecostés, nos transforma para dar testimonio de nuestra fe en nuestra sociedad.
Y en esta fiesta de Pentecostés, en nuestra parroquia de Ejea, el segundo grupo de jóvenes van recibe el sacramento de la Confirmación, el sacramento del Espíritu, que ya recibieron un primer grupo el domingo anterior, y recibirán otros grupos el siguiente, en El Salvador a las 12,30.
Pedimos al Padre, que quienes reciben esta fuerza del Espíritu, en estos tres domingo, sean personas evangelizadoras de nuestras comunidades.