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  • Cuadrilla para la Virgen de la Oliva 2027

Homilía de Nuestro Arzobispo Don Carlos, en el Final de la Novena a la Virgen de la Oliva

A continuación figura el texo de la homilía que nuestro arzobispo, don Carlos Escribano, nos dedicó en la misa de cierre de la novena de este año a Ntra. Sra. la Virgen de la Oliva.

Este texto pretende ser el hilo conductor de nuestro nuevo curso.

«Hermanos, si nuestra parroquia quiere ser una comunidad en salida, el primer paso es aprender a mirar y escuchar el clamor de nuestro pueblo, conocerlo de cerca y conocerlo de verdad. Una Iglesia en salida no es la que busca aplausos, sino la que sabe implicarse con los débiles, la que sabe conmoverse ante las lágrimas del vecino, ante la soledad de nuestros mayores, ante las incertidumbres de los jóvenes y ante las necesidades de los más vulnerables.

Lo sabéis bien: los «brotes que dan vida» no nacen en la comodidad o en la inercia del «siempre se ha hecho así». Nacen en la tierra fértil de la entrega, del sacrificio silencioso y del servicio humilde. Para dar vida, primero hay que estar dispuestos a ofrecer la propia vida en las cosas pequeñas de cada día. Mucho ánimo querida comunidad cristiana de Ejea, que lo estáis haciendo muy bien.
El Evangelio de Juan nos ha trasladado al Calvario. Allí, al pie de la cruz, están la Madre y el discípulo amado. Y Jesús pronuncia unas palabras que cambian la historia:

«Mujer, ahí tienes a tu hijo»; y luego a Juan: «Ahí tienes a tu madre».

Contemplemos a la Virgen de la Oliva en ese momento de dolor. Cuantas veces le hacemos partícipe de nuestros Calvarios particulares y se los presentamos. Y María no huye; ella permanece firme también a nuestro lado como en Jerusalén. Allí, al pie de la cruz, en medio de la oscuridad y de la muerte, Dios hizo el milagro y brotó la vida nueva: nació la Iglesia, nació la familia de los creyentes.

Pasar de una «Iglesia de puertas abiertas» a una «comunidad en salida» significa exactamente esto: imitar la actitud de María. Una Iglesia de puertas abiertas se limita a esperar a que la gente entre por la puerta del templo o en las actividades que habéis ideado tan interesantes el curso pasado. y eso está bien; pero una comunidad en salida, como la Virgen, da un paso más: va allá donde está la Cruz, donde están sus hijos aunque estén indiferentes ante la fe. Es una Iglesia que sale a los caminos, busca al que está solo, acompaña al que sufre y le dice con hechos y palabras: No estás solo, aquí tienes a tu madre, aquí tienes a tu familia, esta es tu parroquia, la comunidad que quiere caminar a tu lado.

Hoy recibimos nosotros la invitación acoger a María y hacer nuestras sus actitudes.

Así la respuesta del discípulo debe ser la nuestra: «Y desde aquella hora, el discípulo la acogió en su casa». Acoger a María en nuestra casa es acoger su estilo de vida: su disponibilidad, su sencillez, su valentía para anunciar la Alegría del Evangelio sin miedos ni complejos.

Queridos hermanos, el olivo es un árbol noble y resistente. De un tronco viejo y agrietado, cuando parece que ya no hay fuerza, la savia vuelve a correr y comienzan a despuntar brotes verdes, llenos de frescura y de vida. Esa es la llamada para nuestra parroquia en este nuevo curso. Os animo a seguir renovándoos.
El Papa León nos animó en su viaje a España a mantener un claro impulso misionero en nuestra tierra. Nos invitó a alzar la mirada y trasformar el mundo con la fuerza del amor. Que gran reto para vuestra Unidad Pastoral.

Eso exige un compromiso, tu compromiso: que cada grupo, cada catequista, cada joven o adulto, cada voluntario de Cáritas, cada familia y cada feligrés sea un «brote de vida». Os animo a convertiros en brotes de fe, que renueven vuestra oración y el amor a los sacramentos. En brotes de esperanza, que lleven consuelo e ilusión a quienes han perdido el sentido en esta vida. Y brotes de caridad, que transformen esta comunidad parroquial en un hogar acogedor donde nadie se sienta extraño.»

 

A continuación, algunas imágenes del Acto: