Tres son los grandes ejes o pilares de toda la vida de la comunidad cristiana: la Palabra de Dios, los Sacramentos y la Caridad. Los primeros cristianos se reunían para escuchar las enseñanzas de los apóstoles (la Palabra de Dios), para celebrar la Cena del Señor (la Eucaristía ) y para compartir sus bienes (la Caridad ).

En estos tres ejes o pilares se fundamenta toda la vida cristiana. Son los tres grandes frentes con los que la Iglesia desarrolla su actividad: la evangelización y educación de la fe, la celebración de los sacramentos y la oración, y el ejercicio de la caridad sirviendo a los más pobres. Las tres actividades son igualmente necesarias. Son como un trípode que sostiene el edificio cristiano. Si falta una de ellas, el edificio se viene abajo, o sea, no hay auténtica comunidad cristiana.
Cuando se reflexiona cómo se han vivido y se viven en la Iglesia estas tres cosas, vemos que está muy enraizada la convicción de que, sin la fe y sin los sacramentos, no hay caridad ni comunión con el Resucitado. Pero es necesario que todos los creyentes nos demos cuenta de que, sin el conocimiento y adhesión personal a Cristo por la Palabra y sin la comunión con los hermanos por la caridad, lo sacramental puede degenerar en sacramentalismo (limitarse solo a recibir los sacramentos) y en ritualismo (conformarse solo con participar en los ritos cultuales).