Cuaresma

Los Pilares de la Cuaresma

La Cuaresma es un tiempo oportuno para desapegarnos de lo terreno y para experimentar la presencia de Dios en nuestras vidas. Hay en ella tres medios clásicos que llevan a ese desapego: el ayuno, la oración y la limosna.

Quien ayuna reduce sus necesidades, bien sea comiendo menos bien sea limitando otros ámbitos de su vida. El ayuno cuaresmal, además de privarnos algo de comer, consiste en usar de las ventajas y comodidades de la vida presente con moderación y en no dejarnos vencer por nuestros apetitos y afanes.

El segundo medio es la oración mediante la cual nos relacionamos con Dios. En la Cuaresma debemos intensificar nuestra oración y dedicar cada día algunos minutos a ella, si no queremos ser cristianos mediocres.

Y el tercer medio es la limosna que comprende el conjunto de obras en las que concretamos la caridad cristiana. Los Padres de la Iglesia enseñaron que la limosna es el complemento del ayuno; es decir, que lo que no nos comemos o aquello a lo que renunciamos lo valoramos económicamente y lo compartimos con los pobres a través de las organizaciones caritativas.

¡Qué bueno sería que se nos notase a todos los cristianos que vivimos la Cuaresma!

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