Congreso, Laicos

Congreso de Laicos 2020

Este domingo ha concluido el Congreso de Laicos 2020, “Pueblo de Dios en Salida”. En él se ha reflexionado sobre la realidad e la Iglesia como Pueblo de Dios (laicos, consagrados y sacerdotes). El Instrumento de trabajo sobre el que nos hemos basado nos decía: “En relación con el laicado, los desafíos que hemos observado en nuestro proceso de reflexión ponen de manifiesto que hemos de trabajar, combinando formación y acción, por vivir el ideal que presentamos a continuación:

  • Laicos adultos en la fe, con madurez humana y cristiana, que anuncien el Evangelio desde su experiencia personal de fe, desde su experiencia de Dios; con una vida espiritual fuerte, que celebren su fe en los sacramentos, que se alimenten de los sacramentos y sean capaces de escuchar en oración a Dios que les habla y les envía. Laicos conocedores de la Palabra de Dios para anunciar el Evangelio correctamente, en una actitud de revisión de vida continua y con un proyecto personal de vida cristiana.
  • Laicos que se sientan pequeños y humildes en el cumplimiento de su tarea y pongan todo su trabajo en las manos de Dios, sin afán de protagonismo; que tomen conciencia de que están bautizados y vivan la misión como una corresponsabilidad derivada de su Bautismo, que descubran los carismas que el Señor les ha dado y los pongan al servicio de la comunidad.
  • Laicos que sean capaces de asumir con ilusión, alegría, cariño y ardor el compromiso evangelizador que emana del bautismo; que sean servidores, no servilistas. Laicos disponibles, generosos, que tengan el valor de afrontar este momento que vive nuestra Iglesia y nuestra sociedad. Laicos dispuestos a darse a sí mismos y su tiempo por la evangelización, uniendo fe y vida.
  • Laicos libres y valientes, con capacidad de liderazgo, con brío interior, que superen el miedo que ata e impide desarrollar la misión, que no tengan vergüenza de presentarse como cristianos ni de anunciar a Jesús, que “armen lío”, que sean referentes para los demás por su coherencia de vida.
  • Laicos con mucha humanidad, que sepan escuchar a los hombres y mujeres de este tiempo, que respeten las opiniones, que tengan mucha paciencia, que no actúen desde prejuicios, que sean tolerantes, que sean amables y acogedores y no juzguen a los demás por su apariencia ni por su nivel de fe. Laicos con empatía y comprensión, que miren y atiendan a los demás como lo haría Jesús, con mucha misericordia. Laicos muy dialogan- tes, que no se crean en posesión de la verdad. Laicos que se “descalcen” para llegar al otro que es “tierra sagrada”, que sean capaces de “caminar con los zapatos del otro”.
  • Laicos insertos en una comunidad cristiana que les sirva siempre de referencia en su fe y en su compromiso, que no sean ni actúen como francotiradores, que se sientan enviados por la comunidad a desarrollar una tarea. Laicos que se dejen acompañar y que estén preparados para acompañar, que sepan trabajar en equipo, en comunión y participación, que descubran el valor de la familia cristiana como sacramento, implicados en la vida de la Parroquia y/o de su asociación o movimiento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *